Para la libertad sangro, lucho y pervivo.
Para la libertad, mis ojos y mis manos,
como un árbol carnal, generoso y cautivo,
doy a los cirujanos.
Para la libertad siento más corazones
que arenas en mi pecho. Dan espumas mis venas
y entro en los hospitales y entro en los algodones
como en las azucenas.
Porque donde unas cuencas vacías amanezcan,
ella pondrá dos piedras de futura mirada
y hará que nuevos brazos y nuevas piernas crezcan
en la carne talada.
Retoñarán aladas de savia sin otoño,
reliquias de mi cuerpo que pierdo en cada herida.
Porque soy como el árbol talado, que retoño
y aún tengo la vida.


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2 comentarios
Genial, creo que tenemos gustos muy parecidos. Por cierto no has escuchado "mi pueblo blanco" me encanta. Lo de Machado y Miguel Hernandez, geniales los trabajos, sin dejar de lado el de Mario Benedetti
Soy una fan del nano, de toda la vida, me ha acompañado en todos los momentos , buenos y no tan buenos
UN ABRAZO
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