Me he pasado cincuenta años viajando lo justito, en vacaciones y poco mas.

Pero este año es increíble, no pasa mas de dos meses sin que tengo que hacer mi maletita y ala o por el aire o por la carretera.

Y no me quejo, pero nunca pense que diria que estoy cansada, claro que depende de donde me encuentre tengo que cambiar el chip.

No porque tenga de dejar de ser YO, sino porque cada ambiente es totalmente opuesto y diferente.

Unos por trabajo combinado con placer del reencuentro con personas que quiero, de vuelta mi gente, que espera verme siempre con la sonrisa en los labios, claro que si lo pienso no tengo motivos para lo contrario.

Pero como humana que soy, por muy bien que vayan las cosas tengo bajones, esta mañana hablando con una muy buena amiga, me decía que porque no nos podemos permitir el lujo de tener bajones, a lo que yo le respondía, que de alguna manera influimos en nuestro entorno y es un lujo que no podemos permitirnos.

Hay que estar siempre arriba para que no se preocupen por nosotras todo lo contrario, siempre ahi haciendo de colchón, evitando a costa de nuestros interés cualquier conflicto por pequeño que sea.

Y esto desgasta un montón, pero nadie mas que nosotras somos las culpables, y la incluyo a ella y seguramente a mas de un@ que al leerme se vera reflejad@. Nos revestimos de esa mascara de fortaleza, independencia, vamos somos SUPERMUJERES, que nadie puede pensar que lloramos cuando nadie nos ve, que nos preguntamos muchas veces Y YO QUE?.

Me parece que hoy no es el mejor día para sacarse la mascara, eso es lo que me digo yo cuando las fuerzas parecen que se me acaban, reflexiono y claro no me puedo quejar, tengo la vida mas o menos que me he construido, con todo lo que conlleva, y vuelvo a cargar pilas a sonreír y omitir , y claro sin darme cuenta vuelvo a estar arriba, y ya no me acuerdo del bajon.