No es fácil, se llega a una edad en la que normalmente,con ganas de hacer muchas cosas, tus hijos crecen buscan su camino, se supone que a estas alturas de la vida también el tuyo esta de vuelta de muchas cosas.

Las mujeres a partir de los 50 años somos general mente y siempre hablando desde mi punto de vista, de una generación luchadora donde hemos estudiado, la mayoría por desgracia divorciadas, con un equipaje cargado de ilusiones perdidas por el camino, donde por situaciones hemos tenido que relegar a veces nuestras ilusiones, porque claro como estas sola te haces cargo de unos padres mayores, y que no suene esto a queja todo lo contrario, en mi caso en particular estoy encantada de poder convivir con mi madre, de haber cuidado a mi padre hasta el día que la vida quiso que se fuera, que he criado una hija que es mi orgullo.

Pero tiras con el carro, porque así lo decides y porque se da por sentado que tiene que ser así.

La sociedad nos envidia, porque se supone que somos libres de hacer, de entrar y salir, de ponernos el mundo por montera, cuando en realidad nuestra tan cacareada libertad se limita por unas obligaciones que nosotras misma asumimos sin importarnos nada.

Nos olvidamos de que además de madres e hijas somos mujeres sentimos como tales y queremos vivir como tal.

Pero claro nos revestimos con una capa de independencia, de rebeldia contra todo lo que sea rutinario.

Dejamos la mayor de las veces la profesión que hemos estudiado para dedicarnos a trabajos mejor pagados para mantener una vida mas o menos sin penurias.

Nos olvidamos de nosotras, y nos auto convencemos de que eso es lo que queremos, siempre con una sonrisa en los labios, siempre dispuestas a tragarnos nuestras quejas, siempre en lucha con nosotras mismas, diciendo que ya tendremos tiempo de ocuparnos de ser felices como mujeres.

La vida nos hace coger un camino y nosotras lo seguimos sin rechistar, o rechistando pero al mismo tiempo andando por el pasito a paso.

La sociedad nos critica si nos salimos un poco de lo que se espera que tenemos que hace, nos admira si somos políticamente correctas, pero no se preocupa de pensar que estamos a una altura de la vida que la mayoría ,lo único que perseguimos es la felicidad, cada una motivada por una causa diferente pero todas importantes.