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Siempre en dirección al mar entramos en la parte de La Rambla que, para muchos, es la más especial. Se trata de la Rambla de les Flors (también llamada Rambla de Sant Josep) y que durante el siglo XIX era el único lugar de la ciudad en el que se podían adquirir flores. Aquí se concentran la mayoría de quioscos de libros y prensa internacional que, por lo general, permanecen abiertos las 24 horas del día. Y cómo no, también las tiendas de flores que han convertido en este tramo de La Rambla en la calle en la que más flores se pueden encontrar por metro cuadrado en todo el mundo. Como anécdota cabe decir que, en el siglo XIX, los tenderetes de flores de La Rambla se convirtieron en lugar de tertulia improvisada de intelectuales. Como ejemplo, el pintor impresionista Ramon Casas, uno de los asiduos, encontró en una de estas floristas a la que después sería su esposa.
No faltan tampoco aquí los artistas callejeros que amenizan el paseo, ya sea con números musicales o actores que decoran La Rambla en forma de esculturas humanas. Las hay para todos los gustos representando personajes de cualquier tipo y pueden permanecer inmóviles durante horas. Para verlas en movimiento basta con echar mano al bolsillo y regalarles alguna moneda. No tardarán en demostrar su agradecimiento.
A la derecha llegamos al Palau de la Virreina, construido por Manual Amat i Junyent, virrey de Perú, que regaló este palacio a su mujer e hizo que llevara su nombre. No se conoce con exactitud quién fue el arquitecto creador, pero el palacio es de una gran elegancia y actualmente funciona como sala de exposiciones, conferencias y tertulias. Un poco más adelante, los aromas que se perciben y el bullicio que se observa nos indican la presencia de otro punto de interés: el mercado de la Boqueria. Es el más famoso de la ciudad, todo un mundo en sí mismo y la visita es imprescindible, tanto por su valor arquitectónico como por su ambiente.
Al final de La Rambla de les Flors, en la parte izquierda, aparece uno de los edificios más singulares de esta avenida: la Casa Bruno Quadros. Se conoce también como la Casa de los Paraguas, ya que vendiendo este objeto se hizo millonario el propietario del edificio y varios paraguas decoran la fachada. Es un edificio entre excéntrico y original donde también destaca la figura de un dragón chino en la esquina que vigila amenazante a todo el que pasea

MARAVILLOSO.... LO MALO ES QUE LO DISFRUTE TAN POCO.....
ESPERO QUE PUEDAS VOLVER , LA RAMBLAS ES ALGO DIGNO DE VIVIR
BESOS CORAZON